¿Tengo un trauma corporal?

Fecha: martes, septiembre 27, 2022 Comentarios: 0 Visto: 1104

Se necesita valor y perseverancia para curarse de una agresión sexual. Son ese mismo valor y esa perseverancia los que te ha traído a este libro. Mi larga lucha para sanar de un trauma sexual me llevó a una carrera como terapeuta matrimonial y familiar especializada en el trabajo somático con supervivientes. La palabra «somático» significa relativo al cuerpo, y la terapia somática se basa en los sentimientos, en los pensamientos y en las sensaciones corporales. He escrito este libro porque me rompe el corazón ver a los supervivientes luchando, como yo misma hice, por encontrar las herramientas necesarias para sanar. He recopilado las prácticas que he encontrado más efectivas en mi trabajo a fin de compartirlas contigo, para que no pierdas un tiempo precioso buscando.

Muchos de los ejercicios de este libro piden que prestes atención a tu cuerpo y a las sensaciones presentes. Tal vez te estés preguntando: « ¿Por qué a mi cuerpo si mis pensamientos se originan en mi cerebro?», ya que, por lo general, se considera que el cerebro es el centro del pensamiento. Trabajamos con el cuerpo y con sus sensaciones, así como con los sentimientos y los pensamientos, porque el cerebro está interconectado con todo el cuerpo a través del sistema nervioso periférico y de las señales de los procesos fisiológicos del cuerpo.

El cerebro no es un órgano aislado en la cabeza; está interconectado con el corazón-cerebro, con el intestino-cerebro y con el sistema nervioso, y todo ello está entrelazado con la fisiología y los movimientos de todo el cuerpo.

Sé de primera mano que la terapia de conversación no aliviará por sí sola todos los síntomas del trauma. Es necesario abordar lo que está ocurriendo en tu cuerpo, ya que no solo le estás dando sentido a los pensamientos, sino también a las sensaciones corporales; uno influye en el otro. Dado que tus experiencias están entrelazadas, y ya que un aspecto influye en el otro y que juntos afectan al conjunto, no puedes limitarte a pensar o a hacer desaparecer los síntomas intrusivos del trauma. Hay que incluir todo el sistema en la sanación. En el cuerpo-mente es donde tiene lugar la transformación.

La autora y trabajadora corporal Deane Juhan resumió esta interconexión de un modo muy bello: «La piel no está más separada del cerebro que la superficie de un lago de sus profundidades; ambas son ubicaciones diferentes en un medio continuo…El cerebro constituye una sola unidad funcional, desde el córtex hasta los dedos de las manos y de los pies. Tocar la superficie supone remover las profundidades».

Curarse de una agresión sexual implica un viaje que requiere tiempo. A lo largo del camino habrá circunstancias complicadas. Puede que se produzca un avance importante o una mejoría temporal. Luego surgirá un nuevo descubrimiento, detalle o recuerdo de la agresión; esto puede parecer devastador, como un gran revés, y cuando tu sistema nervioso se encuentre en un estado depresivo, puede perder la esperanza de curarse alguna vez del trauma sexual. Sin embargo, el viaje no es lineal; no se trata de cruzar una línea de meta. Cada vez que te encuentras con lo que parece un revés, otra parte del trauma sale a la luz para ser curada. Es el éxito precedente, por pequeño que sea, el que te ha permitido afrontar este nuevo desafío. Es como deshojar las capas de una alcachofa: al final, llegarás al centro más maravilloso, al corazón indefenso.

APRENDER A SENTIRTE SEGURA EN TU PROPIA PIEL

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Emprender este viaje de curación es un acto de coraje y valentía. Es posible que no sientas que sea algo valiente. Puede que sientas que no tienes elección o que es un acto desesperado. Tal vez tengas dificultades para mantener la concentración en el trabajo a causa de los pensamientos intrusivos y de los flashbacks. Quizás los amigos o la familia se mantengan alejados de ti porque no saben qué decir o cómo ayudar o porque hayas estado actuando de manera diferente y no sepan por qué. Tus emociones imprevisibles pueden hacer que te sientas fuera de control y que quieras aislarte. Puede que tu pareja se sienta rechazada porque has perdido interés en la intimidad, y que esto sea demasiado doloroso y desencadenante para ti. Estas son solo algunas de las formas en que pueden aparecer los síntomas.

¿Qué te hace ver que quieres curarte?




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