¿Por qué agradezco que seas el maestro de mi hijo?
Ser y Presencia de los educadores con Co-razón
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Ser y Presencia de los educadores con Co-razón
Formas prácticas de ayudar a los niños y jóvenes autistas a aprender y a tener éxito
Cada trastorno –hiperactividad, inatención, dislexia, discalculia, trastorno de conducta, estado de ansiedad…– viene precedido de una explicación teórica del mismo y se señalan los principales instrumentos y/o test de evaluación que hay en el mercado para su diagnóstico. También se ofrecen actividades y técnicas para su tratamiento y mejora.
Este libro, esencial en tiempos de creciente ansiedad social entre los más jóvenes, ofrece una serie de actividades seguras y nutritivas para construir seguridad y abordar la ansiedad.
Este cuarto libro de Willigis Jäger editado por Desclée De Brouwer consiste en una colección de alocuciones y homilías que dio el autor en sus múltiples cursillos y servicios religiosos. Utilizando formulaciones sencillas, pero profundas, explica desde diferentes ángulos que el sentido de la existencia humana radica en caer en la cuenta de su unión con lo divino...
«Ser adolescente es en nuestros días más duro que nunca –y esta joya de libro ofrece una ayuda práctica y dotada de base científica–».
Rick Hanson, PhD, autor de Resiliente.
La educación de los hijos está condicionada, aunque no determinada, por nuestra propia infancia, por eso es tan importante revisar qué tipo de autoestima tenemos antes de entrar en la maternidad, porque las heridas emocionales, aunque no se borran, se pueden sanar o al menos podemos aprender a vivir con ellas para educar sin dañar y de forma emocionalmente competente.
La crianza y la educación son dos aspectos diferentes de una misma experiencia: los hijos. Mientras que la crianza se refiere a aspectos básicos de supervivencia y cuidados, la educación se dirige a dotar a los hijos de los recursos físicos, mentales y emocionales para relacionarse con el entorno de manera sana y equilibrada, tanto en el presente como en el futuro. Pero parece que la educación emocional ha sido siempre la gran olvidada y se ha dejado que cada niño y niña desarrolle su “manual de instrucciones emocional” de manera espontánea y autónoma, sin guía ni supervisión, mientras que para el cuerpo y la mente hay entrenadores, maestros y demás profesionales.