Cuando merece la pena tomar en serio el juego de la vida mediterránea

Fecha: lunes, diciembre 19, 2016 Comentarios: 0 Visto: 1199

Todos hemos oído hablar del “estilo de vida mediterráneo”, que los médicos recomiendan adoptar como un estilo de vida saludable y cuyas características son un compendio de las culturas que han poblado a lo largo de la historia la cuenca mediterránea. Sin duda, el clima mediterráneo ha modelado el carácter de su gente: un clima benigno y agradable, que invita al disfrute al aire libre y que facilita el apoyo y el contacto social; una meteorología que propicia el cultivo agrícola de frutas, hortalizas, cereales, olivares y viñedos, ingredientes, todos ellos, básicos en la dieta mediterránea, que se complementan con la variada y abundante pesca que ofrece el mar Mediterráneo.

La dieta mediterránea es uno de los puntales del estilo de vida mediterráneo, pero no el único. También está el cultivo de las amistades y de las relaciones sociales de apoyo antes mencionado, la práctica del ejercicio físico, el autocontrol del estrés, la importancia del ocio, de la relajación y del descanso, el contacto con la naturaleza…

De todo ello nos habla Mauro García Toro en su ameno libro “El juego de la vida mediterránea”, que ha publicado Desclée de Brouwer. García Toro es médico psiquiatra y profesor de Psicopatología en la Universidad de las Islas Baleares, donde se decida a la investigación en equipo del impacto del estilo de vida en la salud física y mental de las personas. García Toro es autor de más de un centenar de trabajos científicos, aunque para este libro de divulgación, dirigido al gran público, adopta un lenguaje sencillo y cercano que propicia la complicidad del lector, con el que traba un diálogo franco desde las primeras páginas. Para ello se vale de referencias profesionales, de confesiones personales, de prolijas citas comentadas de grandes autores, de “cuentos mediterráneos” y de diálogos imaginarios con un amigo escéptico. Un libro muy entretenido que ha sido escrito para que, en verdad, nos tomemos en serio el juego de la vida mediterránea. 

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