Viva la vida: convivencias para grupos de jóvenes... Confirmación
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Cirilo de Jerusalén, declarado doctor de la Iglesia en 1882, fue obispo de la ciudad durante un largo período. Nació hacia el año 314 en Jerusalén o en sus alrededores. Fue hombre de amplia cultura, como manifiesta el uso que hace del lenguaje, de la filosofía y de sus conocimientos –en los moldes de la época– de ciencias naturales. Debió estar muy bien dotado para la oratoria.
El Eneagrama es una caracterología que distingue entre nueve tipo de personalidad De origen milenario y transmitida tradicionalmente por vía oral, ha sido recientemente reinterpretada por varios autores desde y para la cultura occidental. Riso es uno de los que más han contribuido tanto a su profundización y desarrollo como a su divulgación, siguiendo una metodología que él mismo ha elaborado.
40 dichos de los padres del desierto.
Entre los siglos III y VI d.C. florecieron en los desiertos de Siria y de Egipto innumerables colonias de monjes. Siguiendo el ejemplo de san Antonio Abad, muchas personas se retiraron al desierto en busca de sí mismas. Y tras sus huellas anduvieron muchísimos peregrinos, que ansiaban recibir una palabra de consejo de quienes ya se habían adentrado…
Los Padres de la Iglesia son esos escritores cristianos -teólogos, místicos, monjes, presbíteros, obispos, laicos, mártires- de los ocho primeros siglos después de Cristo, que dieron forma a la oración, a la liturgia, a la doctrina, a la espiritualidad y a las instituciones de la Iglesia. Escribieron en griego, en latín o en siríaco y fueron los artífices de la evangelización de los pueblos…
En este libro se tratan todos los temas importantes de la vida espiritual, relacionándolos con la mística cristiana, con los descubrimientos científicos recientes y con la psicología transpersonal. Se proponen soluciones coherentes con una nueva cosmovisión, que dan un nuevo sentido a la existencia humana.
La vida es un continuo –y realmente complejo– proceso de aprender y desaprender. Y también un cúmulo de ocasiones perdidas en las que "decidimos" no querer aprender ni tampoco desaprender. Gran parte de los aprendizajes los recibimos de una manera estructurada: en la familia, en el jardín de infancia o en el colegio, en el trabajo o en la universidad, nos enseñan –y aprendemos– muchas cosas.