“Tenemos que ser personas resilientes para poder amortiguar los golpes de la vida”

Fecha: martes, junio 9, 2015 Comentarios: 0 Visto: 2947

La resiliencia -la capacidad humana de asumir y sobreponerse a una situación adversa y al sufrimiento emocional- es una herramienta básica para afrontar la vida, que debe ser aprendida y practicada desde la infancia hasta la madurez plena, a lo largo de toda la existencia humana.

La psicóloga e investigadora Rocío Rivero nos enseña cómo ser personas resilientes en su última obra, “El sentido de la vida es una vida con sentido”, publicada por Desclée De Brouwer. Hemos hablado con ella sobre este aprendizaje.

 

 “Tenemos que ser personas resilientes para poder amortiguar los golpes de la vida”

 

   

 

P: El sentido de la vida es una vida con sentido…

R: Tenemos que aprender a dar el sentido a nuestra vida. Es cuestión de aprendizaje y trabajo. No conozco a nadie que haya nacido sabiendo cual es el sentido de su vida. Hay que aprender a hacer frente al reto que es vivir.

 

P: Y la resiliencia es clave. ¿En qué se basa?

R: La resiliencia parte de un punto de vista realista. No se debe vivir con la convicción de que no existen problemas, porque eso nos aleja de la realidad. No se es resiliente cuando todo va bien; en esos momentos no tienes la necesidad de serlo. La resiliencia de una persona aflora cuando vive una situación difícil. En este tipo de situaciones es primordial buscar apoyo en los demás y pedir ayuda, hacer uso de su red social.

 

P: ¿Por qué tenemos que ser personas resilientes?

R: Es imprescindible que seamos personas resilientes para poder amortiguar los golpes que nos da la vida y evitar posibles psicopatologías y otros problemas psicológicos que pueden surgir cuando la vida nos sorprende con acontecimientos desagradables e inesperados. Tenemos que seguir adelante con lo que nos ha pasado, pero de un modo sano y con calidad de vida.

 

P: ¿Qué caracteriza a una persona resiliente?

R: De los estudios que se han realizado sobre personas resilientes, concluimos que existen tres características principales en todas ellas: aceptar la realidad tal y como es, creer firmemente que la vida tiene sentido y tener una capacidad inquebrantable para mejorar.

 

P: ¿Nacemos con una mayor o menor capacidad de resiliencia?

R: Las personas no nacemos siendo más o menos resilientes. La resiliencia se puede desarrollar y se debe mantener a lo largo de la vida. Todos podemos llegar a ser resilientes y debemos trabajar para conseguirlo. El estado de resiliencia no es definitivo, por lo que es necesario, no sólo desarrollarlo sino también mantenerlo a lo largo de nuestra vida. La resiliencia está relacionada con la felicidad, con la creatividad, con saber vivir el momento presente y con la inteligencia emocional.

 

P: ¿En qué consiste la inteligencia emocional a la que te refieres?

R: La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos de relacionarnos con nuestro entorno, controlando nuestras emociones, comunicándonos de forma asertiva y proyectando una actitud optimista ante la vida. Todos somos capaces de desarrollar nuestra inteligencia emocional. Habrá que trabajar con cada persona de un modo diferente, adaptándonos a sus características. Si trabajamos del modo adecuado, desarrollamos nuestra inteligencia emocional

 

P: ¿Hay que comenzar el aprendizaje de la resiliencia desde la infancia?

R: Es importantísimo que la resiliencia se desarrolle a edades tempranas Es importante entender que no es posible evitar la adversidad, pero podemos aprender a manejarla y esto es lo que tenemos que enseñarles a los más pequeños, por este motivo dedico un capítulo del libro al desarrollo de la resiliencia en los niños. Y, por supuesto, después hay que seguir trabajando para mantenerla. Se puede haber sido un niño muy resiliente y en la edad adulta no ser nada resiliente y vs aunque esto no ocurre si trabajamos.

 

 

Pensamiento automático y Pensamiento alternativo

 

P: En tu libro diferencias entre pensamiento automático y el pensamiento alternativo…

R: El pensamiento automático es el que nos invade de repente cuando nos sucede algo, sin haber tenido tiempo de buscar una explicación a lo ocurrido. El pensamiento alternativo es al que llegamos tras buscarle una explicación racional al suceso. En el caso que nos ocupa, el pensamiento alternativo debe ser más positivo que el pensamiento automático.

 

P: ¿Tendemos a pensar mal ante un suceso negativo?

R: No es que seamos malpensados por naturaleza, es que nuestra visión de la realidad queda condicionada por el modo en que interpretamos lo que ocurre a nuestro alrededor. Y nuestra interpretación está condicionada por nuestra experiencia previa, por nuestros miedos, por lo que hemos oído o visto en situaciones similares… En momentos de incertidumbre solemos centrar nuestra atención en lo negativo; en parte, esto es algo adaptativo, ya que estamos en alerta y nos prepara para lo que pueda suceder. Hay que entrenarse para centrar la atención en lo positivo. Es necesario hacer un esfuerzo cognitivo y buscar el pensamiento alternativo.

 

P: ¿Somos responsables de nuestras propias decepciones y de la repercusión que nos provocan?

R: Tenemos que aprender a responsabilizarnos de nuestras decisiones y conductas. Cuando tomamos una decisión, se ponen en funcionamiento multitud de factores que influyen en ella: la edad, la autoestima, la cultura, la interpretación que hacemos de la realidad, la necesidad de agradar, las habilidades sociales… Son muchísimos. El modo en que usamos lo que nos sucede es más importante que el suceso en sí mismo.

 

P: ¿Desdramatizar una situación nos ayuda a prosperar como personas resilientes?

R: Antes de llegar a la dramatización de una situación debemos racionalizarla, ajustar los pensamientos a la realidad para que nuestras emociones no interfieran en la consecución de nuestros objetivos.

 

P: Hablemos un poco de ti: lo tuyo es auténticamente vocacional…

R: Soy psicóloga por vocación. Hay quien me ha etiquetado como psicóloga de raza, enamorada de las personas y de todo lo que la rodean e influye en ellas. Desde muy pequeña sabía que me quería dedicar a algo en lo que mi trabajo repercutiese positivamente en los demás y a muy temprana edad descubrí la psicología, aunque no terminé de conocerla hasta que realicé la carrera. En realidad no me gusta decir que he terminado de conocer algo porque siempre hay cosas por aprender.

 

P: Desde pequeña tenías clara tu elección…

R: Por el trabajo de mi padre he vivido en diferentes ciudades y eso me ha ayudado a ver cómo influyen las diferencias culturales en el comportamiento. Creo que esto tuvo mucho que ver a lo hora de elegir mi carrera. Además, provengo de una familia numerosa en la que he adquirido muchos valores que me ayudan enormemente a la hora de realizar mi trabajo: el respeto, la empatía, la paciencia…

 

P: También eres educadora social, profesora en la universidad, investigadora…

R: También soy Educadora Social.Siempre estoy estudiando algo: me encanta aprender, investigar, averiguar… Soy Investigadora y docente en la Universidad de Sevilla, trabajo en hospitales y en asociaciones con casos de drogodependencias, orientación familiar, lesiones medulares, discapacidad, enfermedades raras. Dirijo diferentes proyectos de divulgación científica, investigación, docencia, prevención y tratamiento de carácter sanitario, educativo, social, deportivo y cultural y colaboro en diferentes medios de comunicación -en algunos de ellos formo parte del comité de expertos- divulgando y dando respuestas relacionadas con la psicología. Y también tengo consulta privada.

 

 Rocío Rivero

Rocío Rivero López es una psicóloga y educadora convencida de que la actitud marca la diferencia. Con una dilatada experiencia en infancia, adultos, parejas, familia, empleabilidad y Recursos Humanos, es autora del libro EMPLÉAte con Actitud. Destaca su labor en la Universidad de Sevilla como investigadora y docente, en el Centro Español de Solidaridad (Proyecto Hombre), en la Confederación Andaluza de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (CANF-COCEMFE) y en otras asociaciones y hospitales donde trabaja, como psicóloga, con familiares y afectados por enfermedades raras y lesiones medulares. Dirige numerosos proyectos de divulgación científica, investigación, docencia, prevención y tratamiento de carácter sanitario, educativo, social y cultural.

 

 

 

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