“Tendemos a situar el centro de la vida humana en la madurez y su núcleo se encuentra en la adolescencia”

Fecha: martes, mayo 12, 2015 Comentarios: 0 Visto: 668

Pilar Guembe y Carlos Goñi son los autores del libro “Es que soy adolescente…y nadie me comprende”,una novedad que publica Desclée De Brouwer y en la que ambos autores ofrecen pautas y claves para que podamos comprender mejor y ayudar a los adolescentes en esta etapa de la vida que constituye el núcleo de la misma, “en la adolescencia se ponen los cimientos de la vida adulta y se lleva a cabo una auténtica planificación vital”.

Un libro necesario y útil para padres y educadores, porque necesitan conocer y saber tratar a los adolescentes para llevar a cabo su labor; y un libro válido para que los adolescentes puedan reflexionar hacia el auto-conocimiento.

 

  “Un adolescente es como un iceberg: sólo emerge el 10% y el resto queda sumergido en su intimidad”

 

P: ¿Qué vamos a encontrar en “Es que soy adolescente…nadie me comprende”?

R: Fundamentalmente, tres cosas: en primer lugar, la realidad de los adolescentes; esto es,  lo que son, lo que piensan, lo que sienten, lo que quieren y lo que hacen, expresado a su manera, con frases típicamente adolescentes tan personales y tan universales a la vez, como pueden ser: “Es que soy así”, “Estoy de bajón”, “No sé qué hacer con mi vida”, “El futuro me da miedo”, “Porque me gusta”, “Estoy depre”, “Es que no estoy motivado”, “Allí están todos”, “Hay que probarlo todo”, etc.

En segundo lugar, vamos a encontrar casos reales que han originado esas expresiones y que no tenemos que empeñarnos en traducir a nuestro idioma, sino que hemos de interpretarlas con el fin de descubrir el “mapa mental” en que han surgido. Y en tercer lugar, vamos a encontrar muchas pautas; algunas, en formas de preguntas-desafío, que nos pueden servir para entrar en contacto con el “mapa mental” de los adolescentes. Si somos capaces de ver ese mapa, los comprenderemos mejor.

 

P: “Es que soy adolescente” es la respuesta que justifica todos sus actos, pero ¿un adolescente es realmente consciente de lo que lleva dentro es, precisamente, un adolescente?

R: Si fuera realmente consciente de que es un adolescente no sería un adolescente. Muchas de las cosas que dice, siente o hace, las dice, las siente o las hace el adolescente que habita en él. Está buscándose a sí mismo, está comenzando no sólo a sentirse en el mundo sino a sentir el mundo, ha iniciado un viaje de exploración y está sumergido en su interior. Vivir la adolescencia se parece a lanzarse a una piscina y sumergirse para explorarse a sí mismo. Por eso, no le podemos exigir que se comporte de forma estable, madura, calmada, como no podemos esperar que uno salga seco del agua.

 

 

Las “preguntas-desafío”

 

P: En vuestro libro, que acaba de publicar Desclée De Brouwer, cada capítulo va acompañado de una “pregunta-desafío”, ¿En qué consiste?

R: Las preguntas-desafío son interrogantes que, bien formulados, hacen que se cambie el foco de atención, que el adolescente recupere lo que ha suprimido de su conciencia y que acceda a otros recursos que hasta ahora no había tenido en cuenta. Mediante estas preguntas-desafío generamos un nuevo mapa mental que puede servirnos para cambiar formas de pensar, actitudes y acciones.

 

P: ¿Podéis poner un ejemplo?

R: Por ejemplo, cuando un adolescente dice “Tengo derecho a equivocarme”, hemos de responder con dos preguntas fundamentalmente: “¿Qué entiendes por “tener derecho”? y ¿A qué llamas “equivocarte”? Estas preguntas darán lugar a hablar sobre sus derechos y obligaciones y a entender que lo que están reclamando es su derecho a decidir y, lógicamente, a equivocarse. El derecho a equivocarse implica el deber de aprender. Si sabemos llevar el diálogo, probablemente consigamos que el adolescente dé un paso hacia adelante en sus responsabilidades y nosotros entendamos que educar no es quitar obstáculos, sino enseñar a superarlos.

Por la etapa vital en la que se encuentran, los adolescentes suelen caer en tres errores básicos: la generalización, la supresión y la distorsión de sus formas de hablar. Estas “transgresiones” deben ser “desafiadas” con la finalidad, como ya hemos ido viendo, de especificar las generalizaciones, completar las supresiones y clarificar las distorsiones.

 

P: Por último, ¿qué os llevó a escribir este libro?

R: Nuestro contacto cotidiano con adolescentes nos hace ver que necesitan ser escuchados y comprendidos, para aceptarse y entenderse a sí mismos. La adolescencia no es meramente una etapa de transición. Es mucho más que eso: en ella se ponen los cimientos de la vida adulta y se lleva a cabo una auténtica planificación vital. Lo que ocurre es que tendemos a situar el centro de la vida humana en la madurez, cuando su núcleo se encuentra, precisamente, en la adolescencia y desde él se nutren todas las edades.

Los padres y educadores hemos de atender no sólo a lo que hacen los adolescentes, sino sobre todo, a lo que piensan, quieren y sienten, porque un adolescente es como un iceberg;  sus actos, lo que emerge, es sólo un 10%, el 90% restante queda sumergido en su intimidad. Para educar adolescentes hemos de renunciar a enjuiciar y hemos de conjugar los verbos comprender, ayudar y desaparecer.

 

 

Pilar Guembe y Carlos Goñi

Pilar Guembe y Carlos Goñi están casados y son padres de Adrián y Paula. Llevan más de 25 años dedicados a la enseñanza, durante los cuales han acumulado mucha experiencia tanto en el trato con padres como con alumnos. Pilar es pedagoga y trabaja como profesora y orientadora. Carlos es doctor en filosofía y escritor. Juntos imparten conferencias y asesoran en temas educativos. Escriben artículos en diferentes medios y son autores, entre otros, de Aprender de los hijos, dedicado a la maravillosa experiencia de ser padres, Porque te quiero, sobre la etapa más decisiva en la educación de los hijos (desde los 0 a los 12 años), Educar sin castigar, una propuesta de un nuevo estilo educativo, y No se lo digas a mis padres y No me ralles, donde afrontan los conflictos más comunes en la adolescencia. Semanalmente comparten sus ideas en el blog Familia Actual.

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