“Superar una adversidad incrementa la capacidad para ser feliz”

Fecha: miércoles, junio 3, 2015 Comentarios: 0 Visto: 883

Muchas personas han incrementado su capacidad para ser más felices y han mejorado su autopercepción tras superar adversidades serias. El psicólogo y especialista en psicoterapia Antonio S. Gómez nos descubre los mecanismos que permitieron a esas personas superar situaciones difíciles y salir adelante reforzadas.

Basado en diálogos clínicos reales, la última obra de este autor, “La fuerza que tú llevas dentro”, publicada por Desclée De Brouwer, nos propone utilizar los conocimientos de la psicología actual para ser más felices y más humanos. Hemos hablado con él sobre el modo de hacerlo.

 

“Superar una adversidad incrementa la capacidad para ser feliz”

 

 

P: Las conductas se aprenden. ¿También las emociones?

R: Las conductas se mantienen, refuerzan o debilitan en función de las consecuencias que producen. Las emociones se aprenden, se modulan y modifican en función de las vivencias que vamos teniendo. Aprendemos a tener miedo o a estar contentos en una situación concreta, en función de las experiencias con esas mismas situaciones.

 

P:¿Y qué sucede con los miedos irracionales?

R: Es cierto que hay miedos que vienen más o menos programados, como los típicos miedos a la oscuridad o a las alturas, pero la sucesiva exposición a esas mismas situaciones hace que las respuestas emocionales cambien. Es decir, aprendemos a tener determinados miedos y desaprendemos miedos adquiridos o programados.

 

P: ¿Por qué sufrimos emocionalmente?

R: El estrés, los estilos de vida, la sociedad, que es cada vez más compleja. Hay demasiadas cosas a las que atender desde todos los puntos de vista. Y, además, todo esto no ha ido acompañado de una pedagogía de lo emocional. Más bien, ha sucedido lo contrario. No es fácil adaptarse. Las dificultades están ahí.

 

P: ¿Nos desbordan las emociones?

R: Hay una tendencia humana a razonar emocionalmente, a buscar la gratificación inmediata, a no considerar el largo plazo, a evitar los esfuerzos… Así, poco a poco, aparecen los problemas. Si nos parásemos a pensar de una manera más racional el tipo de vida que queremos, la cosa cambiaría. Si trabajamos en la tarea y ajustamos nuestras expectativas adecuadamente, nos sentiremos menos frustrados.

 

P: ¿Podemos cambiar nuestra realidad para así cambiarnos a nosotros mismos?  

R: Cuando nos es posible cambiar la realidad, puede ser inteligente hacerlo. Por ejemplo, cambiar de empleo para mejorar las condiciones laborales. Pero, muchas veces, no es posible hacerlo y, en estos casos, la mejor estrategia es aceptar los hechos y valorar esa realidad de manera objetiva, ajustando las expectativas. Esto hará que nuestra percepción de la realidad cambie y que nuestra respuesta emocional no sea necesariamente perturbadora.

 

P: ¿Es bueno reirnos un poco de nosotros mismos?

R: Sí, en el sentido de relativizar la gravedad de las circunstancias. Las cosas no suelen ser  tan graves como muchas vecessentimos. Nadie es perfecto; antes o después, todos tendremos alguna rareza. Reírnos reduce la percepción de gravedad de una situación concreta.

 

P:¿Y cuando la situación es realmente grave?

R: Cuando nos toca vivir una situación grave es importante aceptar esa realidad. Aceptar no significa resignarse. Pero si no aceptamos esa realidad, nos frustraremos gravemente cada vez que seamos conscientes de ella. Una vez aceptada la evidencia y desde esa posición psicológica trabajamos para intentar cambiarla, valorando cada avance por pequeño que sea. De éste modo cada pequeño avance será percibido como una mejora y generará una emoción positiva. Muchas personas reconocen un incremento en su capacidad para ser más felices y una mejora en la autopercepción tras superar serias adversidades. Hay que ser realistas, buscar apoyos y recursos, ser consciente de que otros ya pasaron por situaciones difíciles y salieron adelante reforzados.

 

P: Hablando de apoyo profesional, ¿qué tipo de pacientes acude a tu consulta?

R: Suelo atender a personas de entre 20 y 55 años, principalmente; ligeramente más mujeres que hombres, en una proporción de 6 a 4, aproximadamente. Por lo general, tienen un nivel socioeconómico y cultural medio. Los problemas que atiendo son variados: personas que sufren por desamor, que mantienen relaciones ambiguas por dependencia emocional; personas con estados de ánimo deprimido… La ansiedad es una constante en muchas personas y, de fondo, aparece el estrés, que nos afecta a casi todos de una manera más o menos directa.

 

P: Por cierto, ¿quién asiste a un psicólogo cuando le duele el alma?

R: (Ríe)… Es una pregunta que me han hecho algunas veces. Evidentemente, lo que vale para los demás también vale para mí. En mi caso, cuando me siento mal, trato de revisar mis pensamientos y corrijo, a veces por escrito, aquello que está sesgado o es exagerado. Para mí es importante el contacto social y la realización de actividades gratificantes o motivadoras; eso suele darme la energía para seguir adelante y sentirme bien con la persona que soy.

 

 

Antonio S. Gómez

Antonio S. Gómez es psicólogo en ejercicio privado desde ya hace más de 16 años. Licenciado en Psicología en la Especialidad Clínica y Especialista en Psicoterapia, reconocido por la Asociación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA). Sus intervenciones se insertan en las llamadas Terapias Cognitivo-Conductuales desarrolladas en el contexto de la psicología científica. Su especialidad: la intervención en los problemas emocionales y de conducta.

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