Presentación de Enseñanzas del Silencio de Moratiel en Barcelona y Logroño

Fecha: martes, marzo 14, 2017 Comentarios: 0 Visto: 107

El 6 de marzo se presentó Enseñanzas del Silencio de Moratiel en el CETR, Centro de Estudios de Tradiciones de Sabiduría, en Barcelona con la asistencia de un público numeroso y especialmente atento. Estuve acompañada en la presentación por Teresa Guardans, profesora e integrante del CETR y Javier Melloni, antropólogo y teólogo.

En una ciudad tan populosa y activa como Barcelona, se abrió esa tarde, un pequeño espacio, un corazón latiendo remansado en torno al Silencio, tal como Moratiel lo transmitió, tal como nosotros lo sentimos. Teresa Guardans nos dio una acogedora bienvenida a este centro, CETR, dedicado desde hace años, al estudio y la práctica del Silencio. Teresa leyó algún fragmento del libro, recordando lo que en él se recoge respecto al Silencio como Camino, Verdad y Vida.

Javier Melloni, que prologa el libro, habló brevemente de Moratiel como precursor de la práctica del Silencio en España y su profunda significación. Comentó el contenido del libro como su contenido había madurado durante estos años en el Silencio. Destacó varias frases del libro, como que “Meditar es oradar, perforar lo superficial” y “El Silencio es un nacimiento”, que le dieron pie para expresar su propia forma de concebir el Silencio. Terminó con la lectura de una leyenda, de las recogidas en el libro: “Del hombre que quería venderse”, que simboliza lo que Moratiel expresaba respecto a que “en la vida hay que vivir por nada, que eso es lo que va a garantizar nuestra libertad”.

Por mi parte, y ya poniendo casi poniendo punto y final a esta larga andadura de presentaciones del libro, pude expresar mi gratitud a los asistentes,  Teresa Guardans y al CETR por su cariñosa acogida, a Javier Melloni por su apoyo incondicional a este libro desde antes de su nacimiento. Pude hacer un esbozo de lo que en el libro se podría llamar: el Camino del Silencio, porqué ponernos en camino, hacia donde caminar, como se accede al Silencio y las atenciones a tener en cuenta durante el viaje, todo teniendo en cuenta la palabra de Moratiel y su trasmisión.

Cerramos la presentación con un tiempo para compartir en el que algunas personas expresaron sus vivencias del Silencio y de su andadura en la Escuela del Silencio.

Asimismo, el 9 de marzo se presentó Enseñanzas del Silencio de Moratiel en Espacio Santos Ochoa de Logroño, dentro del ciclo de presentaciones literarias, El arte de vivir, que desde febrero al mes de abril, organiza esta librería y centro cultural, con numerosa asistencia.

Un libro es mucho más que un libro, puede ser un niño jugando en la playa, las holas haciendo bailar las conchas sobre la arena, un amor que permanece para siempre en el corazón, la gratuidad de la vida…Si ves esto en un libro, entonces, y solo entonces, como dice el poeta francés Christian Bobin, te estarás acercando a lo real.

Hay una delicada línea que separa lo visible de lo invisible, a veces, ese límite se hace por un tiempo, muy translúcido, casi inexistente, y entonces sucede, se materializa el amor. Eso sucedió en la presentación de Enseñanzas del Silencio de Moratiel en Logroño, eso sucede en ese libro.

Comenzó con las cariñosas palabras de Ana Mª de las Heras, profesora de la Universidad Popular de Logroño, también discípula de la Escuela del Silencio de Moratiel que nos dio la bienvenida y pasó la palabra a Enrique Martínez Lozano, sin que fuera necesario presentar mucho a Enrique, tan querido y conocido en Logroño y en muchas otras partes de España.

Enrique comentó su propia experiencia del Silencio que se recoge en el texto que él aporta en el libro. Dice Enrique Martínez Lozano en este texto, del que extraigo algunos fragmentos: “Percibía que el silencio me “recomponía”, aquietándome por dentro y armonizando toda mi existencia.[…] El silencio no tiene que ver tanto con lo exterior, cuanto con la mente y el yo.[…]Se me ha regalado una certeza impagable: que el silencio no es “algo” que vaya buscando porque me hace bien, sino que es otro nombre de la Realidad que me sostiene y, en último término, me constituye. Y ahora entiendo, finalmente, por qué me atraía con tanta intensidad: el Silencio es la “casa”, nuestra verdadera identidad. Lo contiene todo –también los ruidos, los pensamientos y las emociones con sus vaivenes-, pero no se reduce a nada de ello. Tras ese regalo, vivo el Silencio, no como algo bienhechor, ni tampoco como una práctica beneficiosa, sino como un estado de consciencia que me permite reencontrarme conmigo mismo en profundidad y con todos los seres. […]Descansar, vivir en el Silencio significa poner consciencia en todo aquello que hago y vivo: en la tarea que estoy realizando, en la relación que mantengo, en la preocupación que aparece, en la inquietud que altera, en el dolor que desasosiega…, e incluso en la oscuridad que parece cegarme. Sea lo que sea, simplemente, pongo consciencia en aquello que está sucediendo –me introduzco en el estado de consciencia que es el Silencio- y permanezco en la Presencia que soy. […]El Silencio me unifica y me libera, me mantiene en casa, me otorga una capacidad cada vez más fácil de resituarme cuando mi ego ha tomado el mando y me regala el gozo de experimentar que soy uno con la Vida.” Enrique Martínez Lozano.

Por mi parte, mostré mi agradecimiento a la editorial, a Espacio Santos Ochoa, por tanta amabilidad y atenciones, a Ana Mª de las Heras por su apoyo y a Enrique por su cariño y acompañamiento también, expresando mi emoción por la acogida y por ser precisamente esta tierra riojana, la tierra de mi familia materna. Intenté expresar cual es el camino al que apuntan las enseñanzas de Moratiel, el camino de la Vida, el camino del corazón, usando las palabras de Moratiel, que han impregnado e inspirado también mi propia vida, mi experiencia en el camino del Silencio.

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