Los tres componentes de la ansiedad social

Fecha: martes, marzo 14, 2017 Comentarios: 0 Visto: 351

A veces la intensidad de la timidez y de la ansiedad social impide a la gente disfrutar de la vida. Este es un libro ideal para quien quiera aprender a estar más a gusto con los demás. Los doctores Antony y Swinson han elegido varios tratamientos exitosos para la ansiedad social y los han adaptado a una audiencia no profesional. Las estrategias graduales presentadas en este libro han demostrado ser comprensibles, eficaces y seguras para ayudar al lector a abordar más adecuadamente las situaciones sociales. ¡Este es un libro del que puede beneficiarse cualquier persona que experimente ansiedad en las relaciones interpersonales!
Aaron T. Beck, profesor de psiquiatría de la Universidad de Pennsylvania

En un esfuerzo por definir la timidez, Cheek y Watson (1989) entrevistaron a 180 personas tímidas sobre los tipos de experiencia asociados a la timidez y la ansiedad social. El 84% de las respuestas de los participantes en la encuesta estaban ligadas a una de las tres grandes categorías siguientes: los aspectos físicos de la ansiedad social (como sensaciones y sentimientos incómodos), los aspectos cognitivos (como pensamientos, expectativas y predicciones ansiosas) y los aspectos conductuales (como, por ejemplo, evitación de las situaciones sociales).

Los abordajes cognitivo-conductuales de la ansiedad social invitan a la persona a pensar en su ansiedad social en función de los tres componentes mencionados. Cuando uno, dicho en otras palabras, se siente ansioso, debe prestar atención a lo que siente, a lo que piensa y a lo que hace. Identificar cada uno de estos tres componentes de la ansiedad social le ayudará a convertir el problema en algo menos abrumador y a preparar el escenario más adecuado para aplicar las estrategias presentadas en este libro.

Ansiedad social y sensaciones físicas

La ansiedad a las situaciones sociales está a menudo ligada a una larga lista de síntomas de activación física, algunos de los cuales pueden ser, en sí mismos, fuentes de miedo y ansiedad. Las personas con una elevada ansiedad social, por ejemplo, suelen tener un miedo especial a síntomas, como temblor de manos, sudor, rubor y temblor de voz, que los demás puedan advertir. Entre los ejemplos de sensaciones que, en las situaciones sociales, uno puede experimentar, cabe destacar los siguientes:

• Palpitaciones o taquicardia

• Dificultades para respirar o sensación de sofoco.

• Mareos o vahídos.

• Dificultad de tragar o sensación de tener «un nudo en la garganta».

• Estremecimientos o temblores (de manos, rodillas, labios o cuerpo entero).

• Rubor.

• Sensación de náusea, diarrea o tener «mariposas en el estó­mago».

• Sudoración excesiva.

• Temblor de voz.

• Llanto.

• Dificultades de concentración u olvido de lo que uno estaba tratando de decir.

• Visión borrosa.

• Entumecimiento y cosquilleo.

• Sensación de irrealidad o desapego.

• Tensión o debilidad muscular (como, por ejemplo, flojedad en las piernas o tensión cervical).

• Dolor de pecho o tensión en la musculatura pectoral.

• Sofocos o escalofríos.

Existen muchas diferencias en el modo en que las personas socialmente ansiosas experimentan esas sensaciones. Hay quienes experimentan muchos síntomas físicos, mientras que otros solo experimentan unos pocos y también hay quienes, de hecho, ni siquiera son conscientes, cuando están ansiosos, de ninguna sensación física.

También existen evidencias de que las personas son, por lo general, incapaces de informar exactamente de la intensidad de estas sensaciones. Quienes están aquejados de ansiedad social suelen informar de que sus síntomas físicos, especialmente aquellos que los demás pueden percibir, son muy intensos. Pero la verdad es que ese no es siempre el caso. Los síntomas de las personas socialmente ansiosas son mucho menos evidentes de lo que ellas suelen creer. Un estudio dirigido, en este sentido, por Mulkens, de Jong, Dobbelaar y Bögels (1999), puso de manifiesto que, cuando los individuos socialmente ansiosos se ven expuestos a situaciones sociales estresantes, es más probable que crean estar más sonrojados que quienes no están ansiosos, cuando lo cierto es que no haya, en cuanto a la intensidad del sonrojo, diferencia alguna entre unos y otros.

Aunque, en la mayoría de los casos, los síntomas de la ansiedad sean menos evidentes de lo que la gente suele creer, existe un pequeño número de personas que tienden a sonrojarse, temblar o sudar de un modo excesivo y fácilmente perceptible. Hay personas, dicho en otras palabras, a las que les tiemblan las manos, sudan o se sonrojan con más facilidad que otras. Pero no todo el que se sonroja, suda y tiembla excesivamente experimenta, cuando está en una situación social, un miedo intenso. A mucha gente, de hecho, le importa un comino experimentar en público estos síntomas.

Y es que el problema, dicho en otras palabras, no consiste tanto en experimentar los síntomas de la ansiedad social como en las creencias que el sujeto tiene sobre el significado y posibles consecuencias de ellos. ¿Por qué habría de sentirse preocupada la persona a la que no le importa que los demás adviertan sus síntomas de ansiedad física y de desempeño? Esa persona, por otra parte, experimentará menos esos incómodos síntomas.

Tampoco resulta extraño que las sensaciones físicas que uno experimenta cuando está ansioso o tiene miedo se asemejen a las que vive durante una emoción intensa, como la excitación y la ira. Las diferencias existentes entre el miedo, la excitación y la ira no se manifiestan tanto en el modo en que se sienten físicamente, como en el tipo de pensamientos y conductas asociadas a cada una de estas emociones. Echemos ahora un vistazo a esta dimensión de la ansiedad social.

Ansiedad social y pensamiento

Hablando en un sentido estricto, las personas no reaccionan emocionalmente a las situaciones y eventos que ocurren en sus vidas, sino a sus creencias e interpretaciones relativas a esas situaciones y eventos. Diferentes personas, dicho en otras palabras, reaccionan emocionalmente a la misma situación de forma distinta en función de las creencias que, al respecto, alberguen.

Ilustremos ahora este caso con un ejemplo. Imagine que está esperando el resultado de una entrevista de trabajo. Le dijeron que le responderían al cabo de una semana, pero han pasado ya quince días y todavía no ha recibido respuesta alguna. ¿Cómo se siente en tal caso? ¿Qué emociones experimenta? Es muy probable que, si cree que la ausencia de respuesta es un signo claro de que han seleccionado a otra persona, se sienta nervioso. Si piensa, por el contrario, que todavía no han llegado a una decisión, probablemente se sienta más optimista. Y si, por último, cree que esa respuesta es una muestra de falta de respeto, probablemente se sienta enfadado con el entrevistador.

Aunque nuestras creencias sean a menudo exactas, en otras ocasiones, sin embargo, son desproporcionadas o incorrectas. Las personas socialmente ansiosas, por ejemplo, tienden a pensar que no gustan a los demás porque estos no parecen interesados en entablar conversación. Pero lo cierto es que son muchas las razones por las que una persona puede no estar interesada en hablar con usted. Destaquemos, entre otras, las siguientes:

• Aunque a la otra persona no le interese el tema del que está hablando, ello no implica que usted, como individuo, le desagrade.

• La otra persona tiene hambre.

• La otra persona tiene prisa (porque llega tarde a una cita, por ejemplo).

• La otra persona está cansada.

• La otra persona está enferma o indispuesta.

• La otra persona es tímida o socialmente ansiosa.

• La otra persona está preocupada por una situación muy tensa que vivió el día anterior.

• La otra persona está preocupada por algo que está a punto de ocurrir.

• A la otra persona no le gusta conversar.

• Es una persona que, pese a pasárselo bien, siempre parece desinteresada.

• Usted supone incorrectamente que la otra persona no está interesada, cuando lo cierto es que muestra todos los signos habituales de interés.

Si usted se siente ansioso en las situaciones sociales, es muy probable que, de un modo u otro, esté interpretando esas situaciones como amenazas o que augure la probabilidad de que ocurra algo malo. Y, cuanta más ansiedad social o de desempeño experimente, más probable es que incurra en este tipo de pensamiento ansioso. En el Capítulo 6 veremos una exposición más detallada sobre el papel que, en la ansiedad social, desempeñan los pensamientos. Veamos, por el momento, algunas creencias muy habituales de las personas socialmente ansiosas:

• Tengo que gustarle a todo el mundo.

• Si hay alguien a quien no le gusto, significa que no soy una persona digna de ser amada.

• Si alguien me rechaza debe ser que merezco el rechazo.

• La gente siempre debería estar interesada en lo que digo.

• Nadie debería, cuando hablo, mostrar signos de aburrimiento o desaprobación.

• La gente no debería hablar de mí a mis espaldas.

• Si cometo un error en el trabajo, me despedirán.

• Si me equivoco, la gente se enfadará conmigo.

• Si doy una presentación, quedaré como un tonto.

• La gente se dará cuenta de que estoy muy nervioso.

• La gente me encuentra poco atractivo, aburrido, estúpido, perezoso, incompetente, extraño, débil, etcétera.

• No se puede confiar en nadie, porque la gente es muy crítica y desagradable.

• Debería aprender a ocultar mis síntomas de ansiedad.

• Está mal sonrojarse, temblar o sudar delante de los demás.

• Si, en el trabajo, me tiemblan las manos, será una catástrofe.

• La ansiedad es un signo de debilidad.

• Nadie debería darse cuenta de lo ansioso que estoy.

• Si estoy demasiado ansioso, no podré hablar.

Ansiedad social y conducta

La respuesta conductual más habitual al hecho de sentirse ansioso o asustado es evitar la situación generadora de ansiedad o hacer lo que sea para reducir cuanto antes la ansiedad. Y la razón por la que la gente incurre en esas conductas es porque son muy eficaces en la reducción del malestar… a corto plazo. A largo plazo, sin embargo, esas conductas consolidan la ansiedad y el miedo a las situaciones sociales, porque impiden que nos demos cuenta de lo improbable que es que las predicciones ansiógenas se hagan realidad. Veamos ahora algunos ejemplos de conductas a las que la gente suele apelar para reducir su ansiedad en las situaciones sociales. El lector advertirá, con toda seguridad, que algunos de los ejemplos implican un escape o una evitación completa, mientras que otros, sin embargo, solo suponen una evitación parcial, un esfuerzo por reducir la ansiedad o un intento de protegerse a uno mismo de la situación. Todas estas conductas se denominan conductas de seguridad, porque se llevan a cabo en un esfuerzo por sentirse más seguro en la situación temida.

• Declinar la invitación a asistir a una fiesta.

• Excusarse para no ir a cenar con un amigo.

• No responder nunca en clase a las preguntas formuladas por el profesor.

• Llegar siempre tarde a las reuniones y marcharse pronto para eludir así las charlas casuales

• Ofrecerse a lavar los platos en una fiesta para evitar hablar con los invitados.

• Excusarse para no seguir hablando por teléfono con un amigo o un compañero de trabajo.

• Distraerse de los pensamientos ansiógenos.

• Apagar la luz de la sala durante su presentación para que, de ese modo, la audiencia centre su atención en las diapositivas en lugar de hacerlo en usted.

• Rellenar un cheque antes de ir a una tienda para no tener que hacerlo frente a los demás.

• Evitar el contacto ocular y hablar en voz muy baja en las conversaciones que mantiene con los demás.

• Maquillarse o llevar un suéter de cuello alto para ocultar, de ese modo, el sonrojo.

• Acudir siempre a las comidas de empresa con un amigo íntimo, la esposa u otra persona que le haga sentir seguro, aunque otros invitados vayan solos.

• Llegar siempre temprano a las reuniones para asegurarse de que no tendrá que entrar en la habitación cuando todo el mundo esté ya sentado.

• Tomar un par de vasos de vino antes de acudir a una cita.

Extracto sacado del libro Manual práctico para el tratamiento de la timidez y la ansiedad social puedes comprarlo aquí

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