Los autoengaños en las adicciones

Fecha: miércoles, mayo 31, 2017 Comentarios: 0 Visto: 815

No existe persona que consuma drogas y que no se engañe a sí misma.

Y es que todos sabemos, incluso los consumidores, que las drogas, legales (tabaco, alcohol, café) o ilegales (cocaína, cannabis, anfetaminas…) son perjudiciales. Por ello se ponen en marcha los autoengaños.

Siempre cuento que nuestra mente es como la maquinaria de un reloj. Que está compuesta por múltiples engranajes, ruedas dentadas que hacen que otras ruedas dentadas se muevan, que a su vez hacen que otras se pongan en funcionamiento. Así se ponen en marcha los autoengaños, lo que tradicionalmente se conoce como justificaciones, que nos llevan a otros mayores, de manera que acabamos convenciéndonos de cosas que no tienen, ni por asomo, justificación alguna.

Una muestra de esto son algunas afirmaciones que he ido recogiendo de los pacientes que he ido viendo en consulta: “sólo tomé una copa, era para brindar”, “es normal un botellín después del trabajo”, “una raya no es consumo”…

Si uno se para a analizar las frases anteriores, verá que son autoengaños, justificaciones para mantener el consumo.
Si tú estas leyendo esto, te pido que analices cada una de las cosas que te dices una vez has consumido y que analices si son o no justificaciones para evitar decir: efectivamente tengo un problema de consumo de drogas.

Si por el contrario eres el familiar de una persona que consume drogas, por favor, te voy a pedir que no abordes directamente a tu familiar diciéndole que se está justificando, que son autoengaños, porque si lo haces de esta manera lo negará rotundamente. Es como si alguien que no es de tu trabajo llegara y te dijera que lo estás haciendo mal desde hace 10 años. ¿A que te molestaría? Pues lo mismo pasa con las personas que consumen drogas, saben perfectamente que los consumos son perjudiciales, que no pueden seguir así, pero en su interior están esos autoengaños que le ayudan a dar la vuelta a la tortilla. Que hacen que uno se engañe a sí mismo para seguir consumiendo.

Seguro que ahora te dirás: autoengaños, yo no hago esas cosa. A continuación hablaremos de cómo son esos engaños. Cuáles son esas cosas que te dices a ti mismo. Aunque no con esas palabras, sí con algunas parecidas.

Los autoengaños que uno puede darse para justificar los consumos actuales o las caídas futuras (esto se detallará más en el capítulo sobre caídas y recaídas) son de lo más variopinto, hasta de 12 tipos distintos.

Lo que tienes que hacer a partir de ahora es cuestionar, rebatir estos autoengaños.

He de advertir que los autoengaños pueden ser más o menos difíciles de abordar, de desmontar, de rebatir. Cuanto más tiempo lleve uno consumiendo, la creencia en la verdad de los autoengaños será mayor, pues más metido estoy en los consumos, y más fuerte debe ser el autoconvencimiento para mantenerlos, ya que las consecuencias negativas que me producen son cada vez mayores. Y sólo a través de los engaños soy capaz de convencerme de que los consumos tienen más cosas buenas que malas, algo que naturalmente no es cierto.

Por tanto, cuanto más tiempo lleves consumiendo, más difíciles de eliminar serán los autoengaños y más tiempo te durarán esos pensamientos. No obstante, sea como sea, lo importante es saber cómo combatirlos, cómo hacerles frente estando atento para identificar las autojustificaciones, para tratar de rebatirlas (mediante unas preguntas que, por lo menos, harán que te cuestiones dichos autoengaños).

Vamos a listar los típicos autoengaños que tienen las personas que consumen drogas. Como te decía, se pueden agrupar en 12 categorías:

Falsa sensación de control sobre el consumo

Aquí se incluyen frases del tipo: “Yo cuando quiero consumo y cuando quiero no consumo”. ¿Te suena de algo?

Mi familiar cree que yo tengo problemas

Las frases que uno se dice son del tipo “Mi familia piensa que tengo un problema. El que tiene problemas es mi familiar, no yo, y el que necesita tratamiento es mi familiar, no yo”.

Asociar problemas de dependencia con etiquetas o prototipos de consumidores socialmente reprobables, rechazando tener problemas.

Los autoengaños que se utilizan en esta categoría son del tipo “No soy alcohólico, porque ese es el que pide en la calle con un cartón de vino…”. “Drogodependiente es aquel que está tirado en la calle y que pide para un pico. Yo no estoy tirado en la calle, ni me pincho, luego no tengo problemas de drogas…”.

Puedo consumir controladamente

Esto seguro que te lo has planteado no una, sino cientos de veces. “Puedo consumir menos cantidad, pero sin dejarlo del todo”.

Lo puedo dejar por mí mismo, sin necesidad de acudir a un centro

Es frecuente que uno se diga que igual que se metió solo, es capaz de salir por sí solo. Se emplean frases del tipo “No necesito ayuda, pues cuando yo me lo proponga lo dejo”.

Achacar a causa distinta a las drogas los problemas físicos, laborales, de casa…

La droga, sea la que sea, pasa factura. Al principio parece que no, pero poco a poco se ven afectadas varias áreas de la vida. A menudo negamos que nos afecte, y decimos que todo eso que nos pasa no es fruto de la droga sino de otras cosas, como por ejemplo “Se me olvidan las cosas porque ya no tengo 20 años (no por la droga)”, “En el trabajo me tienen manía por eso me han echado”, “En casa nadie sale, y les da rabia que yo salga un rato con mis amigos”…

Es fácil dejarlo

Como decíamos antes, es fácil que te plantees que como empezaste cuando quisiste, también cuando quieras lo dejas. Te dirás frases que seguro te suenan, frases del tipo “Cuando quiera lo dejo”, “Todavía no estoy preparado para dejarlo, pero cuando esté preparado lo dejaré sin problema”.

El resto de la gente que me rodea consume lo mismo

Generalmente uno no empieza a consumir solo, sino que consume con gente que también es consumidora. Por eso cuando empieza a tener problemas con las drogas a menudo se dice que cómo va a tener problemas, si el resto de sus amigos consumen lo mismo que él. Uno se dice cosas como “La gente con la que me junto consume lo mismo que yo y no tiene problemas, por tanto yo tampoco los tengo”.

Sentimientos de incapacidad

Muchos de los pacientes que acuden a tratamiento lo hacen con una actitud derrotista. Sentimientos de incapacidad que se manifiestan en pensamientos del tipo “Haga lo que haga no voy a poder dejar de consumir”, “Es muy difícil dejar de consumir”, “Llevo haciéndolo muchos años, y ahora dejarlo es imposible”.

Sobre la pérdida que supone dejar de consumir

Uno de los pareceres más típicos en los pacientes es pensar sólo en las pérdidas que le suponen dejar de consumir, no viendo todas las cosas positivas que van a ganar cuando dejen de hacerlo.
Son pensamientos relacionados con la pérdida del grupo de amigos, de diversión, de una forma de enfrentarme a los problemas, etc.

Aparición de emociones negativas cuando se abandona el consumo

Muchas personas tienen miedo a dejar de consumir porque temen no poder afrontar las emociones negativas que se derivan del abandono del consumo: ansiedad, tristeza, aburrimiento…

Recuerdo una paciente que tenía miedo a abandonar el consumo de cocaína porque le asustaba tener que enfrentarse al estado de ánimo negativo que le sobrevenía cada vez que dejaba de consumir unos días. Me decía “tengo mucho miedo a encontrarme triste si dejo de consumir, porque me encuentro tan mal que no quiero ni salir de la cama”.

Bien, en contra de lo que esta paciente creía, se pueden hacer cosas distintas que volver a consumir más cocaína para conseguir que mejore el estado de ánimo.

No tener estrategias para hacer frente a problemas cotidianos

Como comentábamos anteriormente, la droga me sirve para muchas cosas, aunque a cada persona para unas cosas distintas. Para encontrarme más alegre cuando ando un poco triste, para darme más vigor, olvidarme de los problemas que tengo, poder enfrentarme a una reunión, evadirme del trabajo…

Dado que llevo bastante tiempo consumiendo, y que el consumo de drogas sirve para todo esto, muchas personas tienen miedo de no ser capaces de enfrentarse a dichas situaciones sin haber consumido. Por ejemplo, recuerdo una persona que me decía que aunque ahora no estaba consumiendo, no sabía si en un futuro, algún acontecimiento inoportuno le podría hacer recaer.

Después de ver todas estas categorías y las frases que la gente que consume se suele decir, podrás ver que si no son exactamente éstas las que tú te dices a ti mismo, sí serán muy parecidas.




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