El camino del Silencio

Fecha: miércoles, abril 12, 2017 Comentarios: 0 Visto: 380

¿Que nos puede contener?

"Sólo cabemos en el Silencio"

                                                       J.F. Moratiel

 

Sólo en el Silencio puede estar contenido este viaje, el viaje de presentación de Enseñanzas del Silencio de Moratiel publicado en diciembre de 2016 por la editorial Desclée de Brouwer en España. Un viaje, una itinerancia para celebrar que el Camino de la Vida se abre para nosotros y nos conduce a lo que somos.

 

El camino del Silencio que se evoca en Enseñanzas del Silencio de Moratiel es un camino para escuchar esa voz íntima que nos recuerda nuestra verdadera condición. Nos recuerda lo que somos y lo que es la vida, nos evoca el verdadero "arte de vivir".

"Nos basta ser caminantes, peregrinos, aventureros de la resurrección" dice Moratiel. Este pensamiento ha cerrado todas las presentaciones que hice del libro, porque creo que refleja muy bien la oportunidad que tenemos de ponernos en camino.

 

Salimos de la esclavitud de un ego al que alimentar, que se adueña de nosotros, con el que nos identificamos plenamente y entramos en un desierto, en un tránsito, que nos va desnudando, al que nos vamos entregando. Un recorrido hacia lo que desconocemos, un peregrinaje. Esa ha sido mi experiencia en estas presentaciones de Enseñanzas del Silencio de Moratiel.

 

Peregrinar, ser nómadas, itinerantes, no es hacer un viaje para volver después al lugar del que partimos. Peregrinar es un acto de entrega, de confianza en la vida. Peregrinar es una disponibilidad.

 

En las presentaciones del libro me han acompañado 20 personas, mujeres y hombres, que abierta y generosamente nos han ofrecido su palabra y su silencio, la vibración íntima de su corazón, para llenar de luz, más aún, las palabras de Moratiel sobre el camino del Silencio. Nos han ofrecido lo más precioso, su experiencia, su vida entregada al camino.

 

No hay palabras para expresarles tanta gratitud como guarda mi corazón, por eso solo hay una que pueda decir: GRACIAS.

 

También GRACIAS a la editorial Desclée de Brouwer porque de una forma invisible y sutil, ha estado acompañándome en esta aventura.

 

GRACIAS a la familia biológica de Moratiel, a sus sobrinos y hermana, por el impagable cariño y apoyo que me han trasmitido; por compartir sus recuerdos, vivencias, amores y lugares tan vividos por Moratiel.

 

GRACIAS a la Orden de los Dominicos, sus hermanos y hermanas. Aquí quiero detenerme con respeto ante la actitud y compañía que he recibido de ellos y ellas. No los conocía y sin conocerlos, no podía conocer del todo a Moratiel. Predicar lo contemplado, no hay mejor manera de definir su obra. Su acogida a este libro ha sido algo inesperado para mi e imposible de expresar. Sólo en el corazón puedo guardar tanto respeto y cariño como siento hacia ellos.

GRACIAS a Carmenmaría Hernández por sus remansadas ilustraciones y por el calor de su corazón en este viaje.

GRACIAS  a los discípulos de la Escuela del Silencio que me acompañaron y me mostraron tanto apoyo y cariño, ayudando en la organización de las presentaciones y compartiendo lo que habita su corazón, la madurez de una andadura en el camino del Silencio.

GRACIAS a los asistentes y amigos que han acompañado en estos primeros pasos a este libro y por su ayuda en darlo a conocer.

GRACIAS como no a Moratiel.  Imposible considerarlo ausente. No he viajado sola, no he hecho sola este gozoso y conmovedor recorrido, me he sentido acompañada por él, por el Silencio, en todo momento.

Moratiel se reconoce como "discípulo del Silencio" y nos recuerda que ser discípulo es ser dócil a los dictados del corazón. En este viaje es Enseñanzas del Silencio de Moratiel quien me ha ayudado a tomar conciencia, más aún,  de mi condición de discípula del Silencio. Es el camino, es esta obra de amor que es la vida, la que me ha recorrido a mí en estos meses. El camino nos hace.

¿Qué decir al final?  

"Mira esa flor. Se orienta hacia la luz. Haz lo mismo."

Fray Henri Barrière.  

              

Ya no volveré nunca al lugar de partida. No existe. No dejamos nunca de caminar. ¿Hacia dónde? Sólo el amor conoce la respuesta.

CETR (CENTRO DE ESTUDIOS DE TRADICIONES DE SABIDURÍA). BARCELONA 6 DE MARZO DE 2017

INTERVIENEN: TERESA GUARDANS y JAVIER MELLONI.

“Silencio es ese “aminorar la marcha” que nos permite levantar la vista y percibir que hay más posibilidad. Se concreta en espacios de paréntesis, de quietud, para poder cobrar un poco de distancia en relación a nuestra realidad “movida”. Momentos de atender a la respiración, de permanecer a la escucha, de adoptar una palabra o expresión de esas que avisan de la presencia de suelo firme… Silencio: aminorar la marcha bajándole el volumen al yo.

ilencio: vivir, mente-sentir-acción descargadas de todo ese peso, del peso de las inquietudes propias del yo. Ese descargar es el que obra el milagro, el que transforma la visión. Mente-sentir-acción percibiéndose entonces sin fronteras, sin límites, el palpitar mismo de la vida aquí, en ti, en mi, en cada uno. Se abre la puerta a amar de verdad, a interesarse de verdad, a vivir de verdad, desde el reconocimiento.

Hoy por hoy, no puedo dejar de ver grandes franjas de vida que sé desperdiciadas entre esfuerzos estériles del yo; pero también vislumbres que alimentan una creciente certeza sobre cuál es la vida que vale la pena vivir.  Silencio agradecido.”

Teresa Guardans

“Moratiel pertenece a lo más genuino de la orden dominica, fundada bajo el carisma y la llamada de la Contemplata aliis tradere, es decir, “llevar a los demás lo contemplado durante la oración”. Así, pues, bebió, se nutrió y ahondó en las claves de su propia tradición y pudo redescubrir autores de su propia orden como el Maestro Eckhart y Taulero.

José F. Moratiel se adelantó a su generación. Preparó el terreno en un momento en que la necesidad del silencio todavía no era evidente. Varias décadas antes señaló esa tierra, ese estado interior que cada vez nos parece más imprescindible. Fue un precursor y un percusor. Con su vida y en sus textos mostró que el silencio es un don y también una práctica, un estado y también un ejercicio. Implica toda la vida y, a la vez, requiere de tiempos escogidos que hay que cuidar y cultivar. “El silencio es la seducción del absoluto” dijo en algún momento.

No tengo la menor duda de que este libro será de gran ayuda no solo a los que conocieron en vida a José F. Moratiel y recibieron directamente su enseñanza, sino también a los que nunca lo han conocido. Gracias a esta excelente recopilación recibirán el impacto de unas palabras sabias de un hombre embriagado de Dios que tuvo el don de transmitir y contagiar tal embriaguez por la vía del Silencio.”  

Javier Melloni

ESPACIO SANTOS OCHOA. LOGROÑO. 9 DE MARZO DE 2017

INTERVIENEN: ANA Mª DE LAS HERAS, ENRIQUE MARTÍNEZ LOZANO

“Percibía que el silencio me “recomponía”, aquietándome por dentro y armonizando toda mi existencia.[…] El silencio no tiene que ver tanto con lo exterior, cuanto con la mente y el yo.[…]Se me ha regalado una certeza impagable: que el silencio no es “algo” que vaya buscando porque me hace bien, sino que es otro nombre de la Realidad que me sostiene y, en último término, me constituye. Y ahora entiendo, finalmente, por qué me atraía con tanta intensidad: el Silencio es la “casa”, nuestra verdadera identidad. Lo contiene todo –también los ruidos, los pensamientos y las emociones con sus vaivenes-, pero no se reduce a nada de ello. Tras ese regalo, vivo el Silencio, no como algo bienhechor, ni tampoco como una práctica beneficiosa, sino como un estado de consciencia que me permite reencontrarme conmigo mismo en profundidad y con todos los seres. […]Descansar, vivir en el Silencio significa poner consciencia en todo aquello que hago y vivo: en la tarea que estoy realizando, en la relación que mantengo, en la preocupación que aparece, en la inquietud que altera, en el dolor que desasosiega…, e incluso en la oscuridad que parece cegarme. Sea lo que sea, simplemente, pongo consciencia en aquello que está sucediendo –me introduzco en el estado de consciencia que es el Silencio- y permanezco en la Presencia que soy. […]El Silencio me unifica y me libera, me mantiene en casa, me otorga una capacidad cada vez más fácil de resituarme cuando mi ego ha tomado el mando y me regala el gozo de experimentar que soy uno con la Vida.”

Enrique Martínez Lozano.

“Un libro es mucho más que un libro, puede ser un niño jugando en la playa, las olas haciendo bailar las conchas sobre la arena, un amor que permanece para siempre en el corazón, la gratuidad de la vida…Si ves esto en un libro, entonces, y solo entonces, como dice el poeta francés Christian Bobin, te estarás acercando a lo real.

Hay una delicada línea que separa lo visible de lo invisible, a veces, ese límite se hace por un tiempo, muy translúcido, casi inexistente, y entonces sucede, se materializa el amor.”

Alicia Martínez

A modo de epílogo quiero recoger las palabras de Jesús Galdeano O.P.  Prior de la Orden de los Dominicos en Navarra, que apoyó este libro para que pudiera ver la luz y lo acogió en Pamplona, en el coro del Convento de los Padres Dominicos en la Plaza del Mercado, en el lugar donde comenzó la andadura de la Escuela del Silencio. Mi inexpresable gratitud a él y a todos los Hermanos de su Orden, así como a los sobrinos y hermana de Moratiel, por tanto cariño.

“Bienvenidos amigos, amigos nuestros y amigos del silencio. Como gustaba decir Moratiel “el Silencio nos ha convocado”.

Yo no pertenezco a la Escuela del Silencio, pero  tuve a Moratiel como formador en Salamanca en 1966-67 y he vivido 5 años con él, en esta misma casa, en una habitación contigua a la suya, pared con pared. He paseado con él por las huertas de Aranzadi que le encantaban por la paz y silencio que entonces ahí se respiraba;  he rezado con él en este mismo coro, he celebrado, predicado y confesado con él en esta misma iglesia. Su puerta siempre abierta, literalmente, me permitía pasar en cualquier momento a ver qué leía, a comentar la charla que  preparaba o a solazarme con él. Me trasmitía paz y serenidad y una sonrisa inolvidable. De ese “nicho ecológico”  surgió la escuela del Silencio que vosotros conocéis y vivís.

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Al recordar ahora al “hermano”, así le llamábamos todos en comunidad porque era como él nos llamaba y nos trataba a nosotros,  siento profunda alegría y una cierta emoción.  Alegría porque veo como perenne primavera los frutos de su silencio; emoción porque me evoca y revivo los inicios de mi apostolado dominicano en esta comunidad.

José Fdez. Moratiel nació en Sta Olaja de Eslonza, León, el 17 marzo de 1936. Profesó en 1958 y fue ordenado sacerdote en 1962. En 1968 llegó a este convento de Pamplona, al que perteneció hasta su muerte  el 12 de febrero de 2006.

Moratiel se adelantó a su generación: hoy proliferan los centros, charlas y ejercicios de silencio, porque es una necesidad vital del ser humano, hoy acrecentada por la insatisfacción que genera una sociedad del ruido y la comunicación superficial. Ofreció algo que hoy resulta imprescindible si no queremos  perdernos en la superficialidad e inconsciencia del consumo y la banalidad. El silencio es la seducción del Absoluto, dijo en algún momento.

Moratiel encarna el carisma de la Oeden de Predicadores que Sto. Tomas definió genialmente con su “Contemplata aliis tradere”. Lo bebió en las fuentes de la mística renana, los dominicos Eckart, Susón y Taulero, desde la experiencia vital del silencio.

Operari sequitur ese: la Escuela y la difusión del silencio nacen del ser de Moratiel: era un hombre invadido, habitado por el silencio.”

Jesús Galdeano O.P. Prior de la Orden de los Dominicos en Navarra.

Pamplona, 16 de diciembre de 2017. Presentación de Enseñanzas del Silencio de Moratiel.

 

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