Atrévete a escribir y seras un poco más feliz cada día

Fecha: jueves, febrero 14, 2019 Comentarios: 0 Visto: 1368

Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena.
La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.

Sócrates

Escribir, al igual que hablar, supone un desahogo emocional. ¡Ojo! Esto no quiere decir que hablar no sea necesario. Pero para algunas personas, es más fácil expresarse a través de la escritura. Una ventaja sobre ello, es que en la escritura no hay restricciones, no tenemos que pararnos a pensar antes sobre lo que vamos a escribir por miedo a que nos juzguen, o por vergüenza. Podemos tratar temas que son tabúes o de los que tenemos más reparo a la hora de hablar. En este sentido, uno de los aspectos más importantes es que sabemos que lo que escribimos no vamos a compartirlo con nadie, eso hace que lo que expresamos venga desde nuestro interior y no esté condicionado.

La escritura terapéutica puede hacerla cualquier persona. No se atiende a la gramática, a si queda bien o mal, a cómo suena. No. Todo fluye de forma natural.

La escritura terapéutica es muy eficaz para buscar soluciones a problemas y estrategias de cambio. Tras expresar el malestar o problemática concerniente, nuestra mente se libera del conflicto en sí, y deja espacio para poder pasar a la acción.

Los ejercicios que se incluyen aquí son de índole muy diversa, al igual que la felicidad, tan diferente para cada persona. Este apartado de escritura te permitirá:

• Ser un poquito más feliz cada día.

Y más concretamente, podrás:

• Definir qué es para ti la felicidad e integrarla en tu día a día.

• Averiguar cuánta felicidad te aporta lo material.

• Integrar los diferentes niveles de tu yo para vivir en equilibrio.

• Expresar amor a los demás y a ti mismo/a.

• Vivir en congruencia con tus valores.

• Decidir qué cambios quieres introducir en tu vida y crear estrategias de acción.

Añadir un toque de humor a tu vida.

Mis valores

Antes de comenzar, me gustaría recalcar que para proceder a realizar el ejercicio que sigue es necesario contar con tiempo suficiente para ello, pues se trata de una actividad bastante larga. Además, igual que para el resto de ejercicios que propongo en el libro, es totalmente primordial encontrarse en un espacio sin ruidos donde la concentración pueda ser adecuada.

Los valores son aquellos principios que guían nuestros pensamientos y conductas. Son creencias que nos definen como personas, nos hacen comportarnos de determinada manera y no de otra, e incluso nos permiten resolver situaciones problemáticas a nivel moral. Los valores, además, producen sensación de bienestar y plenitud, en cierta manera, cada persona considera que sus propios valores le hacen ser mejor.

Si uno de los valores fundamentales que me definen como persona es la justicia, tenderé a actuar y guiarme en base a los principios que se derivan del significado de justicia. Por ejemplo, yo tengo un compañero de trabajo al que no soporto y con el que realmente tengo una relación bastante tensa. Por lo general es él quien se encarga de cerrar el establecimiento en el que trabajamos, con tan mala suerte que la semana pasada se presentó un atracador a la hora del cierre y le propinó una paliza. Yo, que me defino como una persona justa, estaré totalmente de acuerdo en que el atracador merece un castigo, independientemente de que la víctima me caiga mejor o peor.

En ocasiones nuestros valores se debilitan y nos encontramos en una situación en la que nos preguntamos: ¿Quién soy yo realmente? A veces incluso no nos reconocemos en nuestras acciones diarias y esto nos lleva a lo que comúnmente se conoce como crisis existencial. Nuestros valores pueden debilitarse por distintos motivos:

• Nuestras necesidades se contradicen con nuestros valores.

• Nuestras circunstancias vitales cambian.

• Nos desanimamos porque nuestros valores no consiguen los resultados que esperábamos.

Cuando nuestro modo de vida entra en conflicto con nuestros valores resulta necesario revisarlos. Para ello la primera parte del ejercicio consiste en identificar los valores que te definen como persona, independientemente de que tus circunstancias personales a veces te impidan actuar en base a ellos. Señala los diez valores que más se ajustan a tu modo de pensar de la siguiente lista de valores. No obstante, si consideras que falta algún valor importante para ti, puedes añadirlo al final.

AltruismoAmabilidadAmbiciónAmistadAmorAprendizajeAusteridad
AutenticidadAventuraBellezaBondadCaridadCompasiónCompromiso
CompetitividadCooperaciónCuidado del medio ambienteCreatividadCuriosidadDesarrollo personalDisciplina
DiversiónEducaciónEntusiasmoEspiritualidadÉxitoFamaFamilia
GenerosidadGratitudHumildadIgualdadIndependenciaIntegridadInteligencia
InterculturalidadJusticiaLealtadLibertadLimpiezaMentalidad abiertaOptimismo
Paz (en el mundo y a mi alrededor)Paz interiorPerdónPersecución de metasPerseveranciaPlacerPoder
ProfesionalidadPrudenciaReconocimientoReligiosidadRespeto (de los demás hacia a mí)Respeto (a los demás)Respeto tradiciones y costumbres
ResponsabilidadRiquezaSabiduríaSaludSalvaciónSeguridadSinceridad
SolidaridadToleranciaValentíaHumildadOtros…

Una vez hayas identificado los diez valores que mejor te definen, procede a definirlos uno a uno, describe qué es lo que significa cada uno de ellos para ti.

Tras definir uno a uno los valores que has escogido en base a tus creencias contesta a las siguientes preguntas:

• ¿Actúo de acuerdo a mis valores en mi día a día? ¿Cuáles se reflejan en mi día a día y cuáles no?

• ¿Qué me impide que algunos de los valores con los que me identifico no se reflejen en mi comportamiento diario?

• ¿Estaría más satisfecho o satisfecha si actuase plenamente siguiendo dichos valores?

• ¿Qué puedo hacer para que mi conducta y mis valores no se contradigan?

Elabora una serie de recomendaciones para incluir en tu día a día y que contribuyan a que tus valores se reflejen en tu modo de actuar.

Allá vamos. Es tu turno.

Pequeñas cosas divertidas

Todos tenemos anécdotas graciosas que cuando recordamos nos invitan a soltar una enorme carcajada. ¿Quién no se ha reído solo por la calle al rememorar en su mente una historia divertida? Nuestra vida está repleta de momentos cómicos y la mayoría de las veces no somos conscientes de ellos, porque estamos tan automatizados que no prestamos atención a lo cómica que puede llegar a resultar nuestra vida y las situaciones diarias con las que nos topamos.

Para darle una chispa de entretenimiento y diversión al trabajo de escritura terapéutica, propongo que elabores una lista de hábitos que tengas y que realices casi de manera inconsciente, pero que resultan muy divertidos. Quizás al principio te cueste, pero cuando comiences a reflexionar sobre ello, seguro que consigues relatar un sinfín de situaciones tronchantes que guían tu rutina.

Os ayudaré dando algunos ejemplos de mis propios hábitos cómicos:

• Pulsar la luz al entrar al portal más de una vez. ¿De verdad creo que durará más encendida si la pulso varias veces?

• Pasear de un lado a otro mientras hablo por teléfono.

• Probar la sopa para comprobar si se ha enfriado a pesar de que esté humeando, y claro, quemarme.

Vamos, es hora de divertirte con tus hábitos.

Mis necesidades

Para conocernos a nosotros mismos resulta necesario ahondar en las necesidades que subyacen a toda vida humana, conociendo qué es lo que nos lleva a actuar de determinada manera, y sabiendo qué es lo que conforma nuestras motivaciones. Para ello considero de interés centrarnos en la teoría motivacional de Maslow, quien estableció una jerarquía basada en las necesidades del ser humano. Dicho autor, referente de la actual Psicología Humanista, ya en 1943 elaboró la conocida pirámide de las necesidades de Maslow. Trataré de explicarla de manera breve y concisa.

El autor establece varios tipos de necesidades de acuerdo al siguiente orden:

• Necesidades fisiológicas: son las más importantes y resultan fundamentales para la supervivencia. Están relacionadas con el mantenimiento del equilibrio u homeostasis del cuerpo y se refieren al comer, beber…

• Necesidades de seguridad y de protección: tienen que ver con el encontrarse a salvo, y fuera de peligro.

• Necesidad de amor: están relacionadas no solo con el amor de pareja, sino con la amistad, la familia…

• Necesidad de reconocimiento y de estima: se refiere a la valoración positiva que los demás realizan de nosotros, orientado a metas y a logros.

• Necesidad de autorrealización: satisfacer nuestra motivación innata de crecimiento, de aportar algo importante a esta sociedad y a este mundo, de ser lo que potencialmente estamos preparados para ser.

La teoría de la motivación en principio establece que necesi­tamos que estas necesidades se satisfagan en orden, comenzando por las necesidades fisiológicas y terminando en la autorrealización. De este modo, si una persona no tiene cubiertas sus necesidades fisiológicas, como la comida, y sus necesidades de seguridad, como una vivienda, no tendrá la necesidad de tener amigos con los que conversar. Solo cuando se satisfagan las dos primeras necesidades, se centrará en esta última. Y así ocurre con todos los escalones. No obstante, Maslow ya era consciente por aquel entonces, de que las personas, por lo general satisfacían parcialmente cada una de las necesidades y que además, para alguien podía ser más importante una necesidad que otra y no obligatoriamente seguir el orden de importancia que él había establecido, si bien es la lógica que se sigue en la mayoría y en condiciones óptimas.

Bien, tras esta introducción a la teoría motivacional de Maslow, vamos a realizar un ejercicio, que como supondrás tiene que ver con la satisfacción de las necesidades humanas en nuestra vida.

En primer lugar, dado que cada persona es un mundo, propongo que cada uno defina cada una de las categorías de necesidades: fisiológicas, de seguridad, de amor, de reconocimiento y estima, y de autorrealización. En dichas definiciones tendrás que incluir ejemplos, para que posteriormente te sea más sencillo identificar dichas necesidades en tu vida.

Ejemplo

Necesidades fisiológicas. Para mí, las necesidades fisiológicas se refieren a todas aquellas que están relacionadas con la supervivencia, y con la salud. Yo incluyo las siguientes: alimentación sana, ejercicio, descanso nocturno y siesta después de comer. Sexo. Tránsito intestinal adecuado…

Es tu turno

Tras la clarificación de necesidades, has de establecer el orden de prioridad que tienen para ti. Puede coincidir con la jerarquía establecida por Maslow, o no. Aun así, antes de comenzar, quisiera que reflexionases sobre ello, ya que en el caso de haber tenido siempre satisfechas algunas necesidades concretas, por ejemplo, las fisiológicas, puede que no las valores como se merecen.

En tercer lugar, me gustaría que asignases el porcentaje de satisfacción que tienes en cada una de las necesidades designadas por Maslow en tu vida.

Y para finalizar, en relación a los porcentajes establecidos anteriormente, te planteo las siguientes cuestiones:

• ¿Qué necesidad se encuentra menos cubierta en relación a las demás?

• ¿Qué aspectos concretos están menos satisfechos?

• ¿Qué es lo que más deseas respecto a tal necesidad?

• ¿Qué tres medidas podrías implantar en tu vida para aumentar el nivel de satisfacción en la categoría que has escogido?

 ¡Es hora de tomar las riendas de tu vida!

Lo que yo quiero

A menudo no nos paramos a reflexionar sobre lo que verdaderamente tiene importancia en nuestra vida. Apenas disponemos del tiempo justo para descansar por la noche, y aun así, nos acostamos pensando en todo lo que tenemos que hacer al día siguiente. Es el momento de que hagamos una reflexión sobre lo que necesitamos, queremos y lo que estamos dispuestos a hacer por ello.

Te invito a que elabores una respuesta extensa a cada una de las preguntas que se formulan a continuación:

• ¿Qué cambios necesitas para mejorar tu calidad de vida? (Recomiendo enumerar estos cambios en una lista, pues ayuda a concretar y a clarificar)

• ¿Qué estás dispuesto o dispuesta a hacer para realizar cada uno de estos cambios? (Concreta cada uno de los pasos o sacrificios que estás dispuesto o dispuesta a hacer para cada uno de los cambios que mencionaste en la primera parte del ejercicio).

• ¿Recuerdas alguna vez en la que tú mismo/a hayas saboteado tus propios objetivos? Describe la situación con todos los detalles posibles.

• ¿Cómo crees que podrías sabotear los cambios que quieres lograr de aquí en adelante? Enumera una lista con todo lo que podrías hacer para sabotearte a ti mismo.

Ahora que eres consciente de lo que quieres y sabes que tienes la capacidad para lograrlo, podrás estar atento/a para no sabotearte en tus metas. ¡Ánimo!

Este contenido ha sido extraído del libro
Transformación emocional. Un viaje a través de la escritura terapéutica




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