Abre tu consciencia: Sin prisas y a tu propio ritmo

Fecha: martes, marzo 29, 2016 Comentarios: 0 Visto: 1873

Alegría, tristeza, miedo, rabia, sorpresa, asco… Apenas una decena de emociones básicas impulsan nuestras respuestas y dirigen el modo en que nos comportamos, que no siempre es el más correcto, adecuado o inteligente. Identificar y entender nuestras emociones para actuar en consecuencia redunda en nuestro bienestar y salud, como todos sabemos, pero, ¿en verdad se puede transformar una rabia incontenible en un sentimiento positivo?

 

La respuesta es: “Sí, es posible”. La rabia, como el estrés, se puede convertir en un valor y no un problema. La clave está en gestionar bien esta emoción; hacerlo mal es tóxico, genera dolor y sufrimiento. El veterano experto en Inteligencia Emocional José Antonio González Suárez nos explica cómo conseguirlo en “Abre tu consciencia. Relatos breves basados en Inteligencia Emocional”, escrito en colaboración con David González Pujana.

Ambos autores parten de una premisa: “Los libros son para disfrutarlos, no sólo para leerlos” y, ciertamente, ellos lo han conseguido en esta obra. El libro contiene 70 breves y amenos relatos para ayudar a quien lo lea a que desarrolle las seis competencias que configuran la inteligencia emocional. Un libro interactivo, escrito a la medida del lector, como señala en su prólogo la escritora Begoña Ibarrola. Es un completo manual de autoconocimiento en el que cada uno avanza, sin prisas y a su propio ritmo, en el conocimiento y exploración de su mundo interior. Cada relato concluye con una valoración de su utilidad y con tres preguntas al aire, a las que debe responder el lector. 

El libro nos enseña a no rechazar las emociones que sentimos, sean o no agradables. A entender que la emoción nos aporta bienestar y beneficio si la gestionamos bien. A liberarnos de las emociones tóxicas y convertir las vivencias del pasado, incluso los recuerdos dolorosos, en experiencia vital. A romper las barreras interiores que nos imponemos y que nos limitan. A desarrollar, en definitiva, las  habilidades socioemocionales que nos convierten en seres inteligentes.

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